Gonzalo Colombres
Finanzas ·

Llevar las finanzas de un negocio en varias monedas

La respuesta corta

El problema no son las monedas: es que una sola celda de cotización reescribe el pasado. Si convertís todo al cambio de hoy, actualizar esa celda en agosto cambia el resultado de marzo, y con eso se vuelve imposible comparar meses. La única salida es fijar cada movimiento al tipo de cambio del día en que ocurrió, y no tocarlo nunca más.

Cómo miente una planilla sin querer

Casi todas empiezan igual: una pestaña por cuenta, una por categoría, una de resumen, y una celda con la cotización que se actualiza a mano cuando alguien se acuerda.

Esa celda es el problema. Como todos los cálculos la miran, actualizarla en agosto reescribe marzo, abril y mayo. El pasado no se queda quieto, y entonces no podés contestar la pregunta más básica de un negocio: ¿este mes fue mejor que el anterior?

Las tres formas de convertir, y cuál sirve

Todo al cambio de hoy. Da saldos coherentes hoy y destruye la comparación entre meses. Es lo que hace la planilla.

Un promedio del período. Suaviza los saltos, pero inventa un número que no ocurrió nunca, y encima no podés reconciliar contra un extracto real.

El cambio del día de cada movimiento. Es la única que permite auditar: cada cifra corresponde a algo que pasó. Cuesta aceptar que los saldos históricos dejen de sumar contra la cotización de hoy, pero es el precio de tener números en los que confiar.

Personal y empresa: la regla que evita la discusión

Si sos dueño, tus finanzas y las de la empresa son la misma economía y hay que poder verlas juntas y separadas. El error es resolverlo con un filtro de pantalla.

La pertenencia tiene que ser una regla del modelo: un movimiento es de la empresa si está marcado como tal o si vive en una cuenta que la empresa posee. Al ser una sola regla, ninguna pantalla puede contradecir a otra, y la rentabilidad deja de depender de una revisión fila por fila.

Mirar para adelante sin prometer nada

Casi todo el software financiero explica el pasado. Lo que un dueño necesita saber es si llega a fin de mes.

Proyectar obliga a separar lo comprometido, lo probable y lo supuesto. Una forma honesta de mostrarlo: la proyección va punteada frente a las líneas sólidas del pasado. Nadie confunde una línea punteada con un hecho, y esa distinción hace el trabajo que un descargo no hace.

Cuándo se justifica salir de la planilla

Cuando el cierre de mes te lleva un día, cuando ya no confiás en la comparación entre meses, o cuando alguien más tiene que poder mirar los números sin que se los expliques. Antes de eso, la planilla está bien.

Preguntas frecuentes

¿Qué tipo de cambio uso: el oficial, el del banco o el real?

El que efectivamente pagaste en esa operación. Si compraste dólares a un valor, ese es el número, no la cotización publicada de ese día. La regla es que cada cifra tiene que poder reconciliarse contra un extracto.

¿Y si el software contable ya lo hace?

Las herramientas contables resuelven la conversión contable, que es otra pregunta: sirven para presentar, no para decidir. Miran hacia atrás y no proyectan. Muchos negocios necesitan las dos cosas y no son la misma.

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